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Intervención del Perú, en nombre del Grupo de Lima, en la Sesión del Consejo de Seguridad sobre la Situación Humanitaria en Venezuela

 

Señor Presidente:

Agradecemos las valiosas informaciones brindadas por los distinguidos oradores invitados a esta sesión informativa, que nos permiten elevar nuevamente nuestra alarma frente a la grave crisis humanitaria, colapso económico y de los servicios públicos sin precedentes en América Latina, vive la República Bolivariana de Venezuela.

Al respecto me permito destacar que el contenido de esta intervención es compartida por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Paraguay, países miembros del Grupo de Lima.

Basta mencionar algunas cifras de la economía venezolana para entender la situación, como las estimadas por el Fondo Monetario Internacional que establece 1 millón y medio por ciento de inflación solo para el año 2018, y una caída del PBIen 44% desde 2013 o de la Encuesta de Condiciones de Vida 2018 (ENCAVI), proyecto conjunto de las Universidades venezolanas Central, Católica Andrés Bello y Simón Bolívar, que nos refiere que este hermano país, que fuera uno de los de más altos ingresos en la región, hoy alberga un 94% de ciudadanos en situación de pobreza y 60% de pobreza extrema, con un 80% de los mismos en riesgo de inseguridad alimentaria por no contar con los ingresos suficientes para comprar alimentos.

Así, mientras el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro esconde estas cifras que demuestran que la economía de Venezuela está en caída libre y  alardea que Venezuela no requiere ayuda humanitaria, los hospitales colapsan sin vacunas ni medicinas, resurgen enfermedades que habían sido erradicadas, la desocupaciónse incrementa de manera vertiginosa, las ciudades se tornan más violentas, el servicio eléctrico y el abastecimiento de agua colapsan y la fuga de talentos ofrecen un futuro aún más sombrío y preocupante. Todo ello responsabilidad de un régimen que ha sido declarado ilegitimo por la Organización de Estados Americanos, a través de una resolución de su Consejo Permanente, un régimen autoritario que silencia los medios de comunicación, reprime y aprisiona a la oposición y abusa de su poder total.

En ese contexto, la migración alcanza, por ahora a más de 3.5 millones de personas, con 5,000 emigrantes diarios y constantes, lo que supone un enorme desafío para los países de acogida y sus servicios de sanidad, educación, vivienda, empleo e integración. Es oportuno indicar que los países de la región hemos destinando importantes recursos internos imprevistos para brindar estos servicios sociales a centenares de miles de venezolanos que hemos acogido, que en algunos casos está por encima de nuestras capacidades.

¿Cómo se llegó a esta situación? La respuesta es clara. Esta crisis sin precedentes se debe a la naturaleza ilegítima y opresora de un régimen que ha sumado al quiebre del orden constitucional y el estado de derecho su incompetencia en el manejo económico, corrupción y el desvío ilícito de recursos, convirtiendo a un país próspero y pujante como Venezuela, en uno donde campea la pobreza, la inseguridad y la desesperanza.

Existe ahora la necesidad apremiante de alivio de la crisis humanitaria de millones de venezolanos que es claro no puede ser controlada, ni confiada a un régimen ilegítimo que utiliza la ayuda únicamente con fines políticos y de propaganda.

En el corto plazo es urgente canalizar la asistencia humanitaria a través del Sistema de Naciones Unidas y de la Cruz Roja Internacional, eventualmente con apoyo y participación de las ONG locales e internacionales que se encuentren en el terreno. Ello permitirá imparcialidad e independencia y dirigida hacia los más necesitados.

Esta urgente y necesaria respuesta no debe hacernos olvidar, sin embargo, que ello solo constituye un paliativo a la verdadera solución del problema venezolano, cuyo impacto en la región amenaza la paz y seguridad.

Dicha solución pasa por la recuperación de la democracia y el estado de derecho en la República Bolivarianade Venezuela, conducida por los propios venezolanos de manera pacífica, en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, y sin el uso de la fuerza. Reafirmamos por ello nuestro reconocimiento y apoyo a la Asamblea Nacional, al Presidente Encargado de Venezuela, Juan Guaidó, y a sus representantes, que encarnan dicho mandato.

Pedimos por ello a la comunidad internacional y a los miembros de este Consejo, que acompañen a los países del Grupo de Lima en su empeño por ayudar a restablecer el orden constitucional en la República Bolivariana de Venezuela, para atender la causa profunda a la grave situación humanitaria que hoy nos ha convocado.