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Conversatorio sobre el pueblo wayuu destacó los lazos culturales entre Colombia y Venezuela

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En el marco de la Estrategia de Diplomacia Cultural de la Cancillería, la Embajada de Colombia en Venezuela organizó el conversatorio “Los Wayuu: un pueblo del desierto y el mar”, realizado en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). El encuentro contó con la participación del antropólogo colombiano Weildler Guerra y del presidente del Instituto Nacional de Idiomas Indígenas de Venezuela, Jorge Enrique Pocaterra.

La conferencia exploró la riqueza cultural, histórica y ontológica del pueblo wayuu, comunidad binacional que habita el territorio compartido entre Colombia y Venezuela, y destacó su profunda conexión con la península de La Guajira y el mar Caribe. Los ponentes abordaron la cosmovisión wayuu, en la que todos los seres —humanos, animales, plantas y astros— comparten una humanidad universal, con instituciones sociales y capacidades de comunicación. Esta visión del mundo, profundamente relacional, estética y ética, otorga valor y agencia propia a cada ser.

Guerra —doctor en Antropología de la Universidad de los Andes, exdirector del Observatorio del Caribe Colombiano, Premio Nacional de Cultura en el área de Antropología, miembro de la Misión Internacional de Sabios (2019) y de la Comisión de Honor del Bicentenario (2010)— es autor de numerosos libros y artículos de carácter histórico y etnográfico sobre el territorio guajiro y la sociedad wayuu. Actualmente se desempeña como profesor especial de tiempo completo del Departamento de Historia de la Universidad del Norte, en Barranquilla.

De manera amena, Guerra y Pocaterra dialogaron sobre aspectos fundamentales e históricos de la organización social del pueblo wayuu. “Es importante este evento porque las políticas culturales de Colombia y Venezuela deben tener a los pueblos originarios como un elemento común, un factor que los unía antes de la República y que nos seguirá uniendo a lo largo de los siglos”, señaló Guerra.

Entre los temas abordados durante el conversatorio, se destacó la concepción wayuu del tiempo y del territorio. Para esta comunidad, el tiempo no es lineal, sino un horizonte que va y vuelve, un ciclo eterno que trasciende el pasado. Su cosmovisión se nutre de las constelaciones, el movimiento de las olas y los vientos, y se construye desde la noción de persona. Cada cerro o accidente geográfico del paisaje guajiro tiene un significado espiritual y constituye un elemento de su ordenamiento territorial ancestral.

Pocaterra destacó también los aportes wayuu a la medicina tradicional y su vínculo con la cría de animales, que los convirtió en hábiles pastores y jinetes. Añadió que los clanes costeros se consideran más prósperos, al sentirse “dueños de todas las especies que habitan en el mar”.

Durante la apertura, el Embajador de Colombia en Venezuela, Milton Rengifo Hernández, resaltó el valor del pueblo wayuu como ejemplo de solidaridad y convivencia binacional: “Los wayuu han contribuido a una sociedad más justa. Comparten un territorio y realizan muchas actividades por encima de las fronteras que ellos han sabido superar. Igual sucede con los Yukpa y los Motilón Barí, etnias que también comparten áreas protegidas”.

Al evento asistieron el viceministro de Cultura Audiovisual de Venezuela, Sergio Arria, y la diputada a la Asamblea Nacional, Noelí Pocaterra, perteneciente a la etnia wayuu, así como numerosos hombres, mujeres y niños wayuu, cuya presencia resaltó el carácter binacional de esta comunidad ancestral.

El conversatorio reafirmó que las fronteras son recientes, pero la memoria es milenaria. Los wayuu, con su organización social, su cultura y su colorido, representan un patrimonio inmaterial compartido que fortalece los lazos históricos y culturales entre Colombia y Venezuela.

En el marco de su visita a Caracas, Weildler Guerra ofreció además una conferencia en la exposición fotográfica de Helmuth Straka, fotógrafo austríaco radicado en Venezuela (1922–1987), organizada por El Archivo y la Sala Mendoza de la Universidad Metropolitana. En su intervención, Guerra analizó la mirada etnográfica de Straka, cuya obra sobre los pueblos indígenas —especialmente los wayuu y yukpa— ofrece una representación digna, íntima y profundamente humana. A través de retratos individuales y grupales, Straka documentó la vida cotidiana, la espiritualidad, los rituales y las formas de resistencia de estas comunidades.

La Estrategia de Diplomacia Cultural de Colombia es una herramienta de política exterior impulsada por el Ministerio de Relaciones Exteriores que busca fortalecer la proyección internacional del país y fomentar el intercambio cultural, al tiempo que apoya a artistas, agentes y gestores del sector cultural nacional. A través de estas actividades, la Embajada de Colombia en Venezuela contribuye al cumplimiento de los objetivos de la política exterior del país, al promover el diálogo intercultural, destacar la diversidad étnica y fortalecer la imagen de Colombia como una nación comprometida con la paz, la inclusión y el reconocimiento de su riqueza cultural compartida.